Legado arquitectónico de Vigo

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Faro de Vigo
El legado arquitectónico que espera ser salvado
Expertos del Instituto de Estudios Vigueses elaboran el “top ten” de inmuebles a rescatar tras la recuperación de la fortaleza de O Castro

ana blasco 10.08.2014 | 18:47

En Vigo hay más conciencia sobre la necesidad de conservar el patrimonio arquitectónico. Se percibe en la sociedad, entre los expertos y en las actuaciones de la Administración. La última gran demostración de ello es la recuperación de la visión íntegra del antiguo semibaluarte del Diamante, en la muralla de O Castro. Este destacado elemento del primer recinto defensivo del Castillo de Nuestra Señora de O Castro -que se levantó en el siglo XVII-, se puede volver a contemplar tras la demolición del restaurante “El Castillo”. El Instituto de Estudios Vigueses ha aplaudido esta recuperación y dos de sus expertos elaboran el top ten de los inmuebles de la ciudad que, a su juicio, se deberían rescatar. Son el profesor e historiador José Ramón Iglesias Veiga y el investigador y arquitecto Jaime Garrido.

En su lista, incluyen desde fortificaciones del siglo XVII -el Castillo de San Sebastián- y arquitectura popular del XVI -las casas marineras de la fachada de O Berbés-, hasta una construcción religiosa neogótica de finales del XIX -la iglesia de las Hermanas de los Ancianos Desamparados- o un colegio -el de San José de Cluny- y un edificio residencial -el Ribas Barreras- de principios del siglo XX. Algunos ya cuentan con un plan para su recuperación -como el proyectado por el Consorcio del Casco Vello para la Ribeira de O Berbés-, mientras que a otros les espera un futuro peor -Urbanismo permite la demolición del primer edificio de la Gran Vía, el Cluny, y de la iglesia de Pi y Margall solo se conservará la fachada-.

Capítulo aparte merece el patrimonio industrial. Estos investigadores lamentan que no siempre haya sido “poco valorado” y que ya se hayan perdido muchos ejemplos fruto de la especulación urbanística, por lo que urgen a conservar los que quedan. La Panificadora es el más presente en la mente de los vigueses por su ubicación y la singularidad de sus elementos. Es objeto de diferentes concursos artísticos y arquitectónicos y cuenta con una plataforma que reclama su recuperación, pero esta se mantiene bloqueada. La ciudad conserva más ejemplos. Una de las fábricas que ha perdido su actividad más recientemente es la bella sede de la conservera Bernardo Alfageme, que aún se encuentra en buenas condiciones. De La Metalúrgica, en cambio, solo se conservará la fachada -se renuncia a su reconstrucción-, en una solución que Iglesias Veiga tilda de “calma conciencias.

Jaime Garrido lamenta que Vigo haya perdido la oportunidad de crear “un importante museo de la industria” con ejemplos de maquinaria de diferentes épocas “como recuerdos heredados para saber cómo funcionaban las cosas”.

“Falsos históricos”

José Ramón Iglesias considera “c conveniente” advertir también contra las ampliaciones en el valioso patrimonio de finales del XIX y principios del XX con las que se persiguen crear “falsos históricos”. Destaca que “parte del patrimonio se alteró y se sigue modificando de una manera grave con actuaciones más silenciosa o sibilinas” mediante “adicciones miméticas” que copian partes de las fachadas preexistentes. Vaticina que, dentro de unos años, “cuando la pátina del tiempo iguale” el granito de las diferentes épocas de construcción, “muy pocas personas diferenciarán lo nuevo de lo viejo” .

Ribas Barreras – Una joya del racionalismo sin destino a la vista

Este inmueble racionalista, en la confluencia de Colón y Marqués de Valladares, fue proyectado en mayo de 1933, por Francisco Castro Represas para las hermanas Rosa, Luisa y Teresa Ribas Barreras. Tiene un “indudable valor por ser también un notable ejemplo en la ciudad de la influencia del art decó”, explica José Ramón Iglesias Veiga. Los elementos de este estilo “suavizan o endulzan el rigor racionalista”, describe.

El Banco Exterior de España instaló su sede viguesa en los bajos del edificio en 1946, pero hoy permance abandonado. El Real Club Celta lo sopesó para trasladar allí su “Casa” e instalar la residencia para la cantera, pero ahora parece decantarse por el Mercantil.

Colegio San José de Cluny – Ejemplo de la renovación de la arquitectura escolar en el siglo XIX

Los expertos del Instituto de Estudios Vigueses consideran que el primer inmueble de la Gran Vía -levantado antes de la urbanización de la propia calle-, cuenta con sobrado valor arquitectónico para ser conservado. Urbanismo, sin embargo, ha levantado su catalogación preventiva y permite su derribo total o parcial. “”Su concisa fachada, no ejecutada en granito, puede parecer de poca importancia, pero se trata del primer edificio en Vigo que, dentro de la arquitectura escolar, atiende a un programa previo de modernos usos pedagógicos”. Es una obra de Antonio Cominges, siguiendo las directrices de Antonio Flórez, arquitecto vigués y gran renovador de la arquitectura escolar española a principios del siglo XX.

Fachada de O Berbés – El icono del alma marinera de la urbe, a la espera de su ansiado resurgir

A la espera de que arranquen las obras, los trámites para la rehabilitación de la que fue cuna de la ciudad marinera, está en marcha. Existen referencias de estas construcciones de arquitectura popular ya en el siglo XVI, pero el progresivo abandono del casco histórico ocasionó su progresiva decadencia. Se espera que su actual estado de avanzado deterioro cambie en un futuro próximo a través del plan para renovar, con cuatro millones de euros, la fachada de la ribera del Consorcio del Casco Velo, en el que participa la Xunta -con un 90%- y el Concello. La Universidad proyecta instalar allí la sede de su reconocido Centro de Linguas, lo que se convertiría en la actuación estrella de su recuperación.

La Panificadora – El buque insignia de la arquitectura industrial de la ciudad

Es uno de las rehabilitaciones pendientes que están más presentes en la mente de los vigueses. La recuperación de este recinto industrial, con elementos singulares -como los silos- y ubicación privilegiada -a los pies del Concello-, en la actualidad, está bloqueada.

Su promotora fue la Compañía Viguesa de Panificación, creada en 1917, que encargó el proyecto de construcción al arquitecto Manuel Gómez Román, siguiendo el ejemplo de otras industrias similares en el extranjero. El ingeniero Otto Werner y el técnico Jorge Buchl, se hicieron cargo de las instalaciones fabriles y mecánicas. Se inauguró en 1924.

Fábrica de conservas del Grupo Bernardo Alfageme – El emblema de la industria conservera viguesa

El suministro a combatientes de la I Guerra Mundial y poblaciones con cosechas arrasadas propició la época dorada de las conserveras y que la marca Bernardo Alfageme construyera en 1928 su segunda factoría en la ciudad, que se convertiría en la sede del grupo. Este complejo industrial de gran belleza arquitectónica, fue ideado por Manuel Gómez Román, e incluía la residencia familia. Cuenta con una fachada a Tomás Alonso y otra gemela, que da a la Ría. Las instalaciones se mantienen cerradas desde el ERE de extinción del grupo en 2010. Jaime Garrido alerta de la conveniencia de darle actividad antes de que se deteriore.

La Metalúrgica – Los últimos restos de la antigua fábrica de estampación de latas

Descartada su reconstrucción completa, el recuerdo de la finca de La Metalúrgica se mantendrá gracias a su fachada. El único elemento que permanece en pie de la vieja fábrica de latas de conservas, está protegido en el PXOM como elemento singular y juega un papel principal en el proyecto presentado por la constructora ourensana Ifer y en el que propone la edificación de dos torres de 19 y 13 pisos para viviendas y oficinas. El diseño inicial incluye la restauración de un tramo de 64 metros de fachada, por cuyos vanos abiertos se accederá a los jardines de las torres. El resto, pertenece a la Tesorería de la Seguridad Social.

Castillo de San Sebastián – La otra mitad de un recinto amurallado del siglo XVII

Del Castillo de San Sebastián, construido bajo el reinado de Felipe IV -siglo XVII- para proteger a la ciudad en la guerra por la independencia de Portugal, solo quedan los muros del lado norte con dos garitas. El resto -incluidos un baluarte y dos medios baluartes- fueron derribados para construir en su lugar la actual Casa Consistorial, en la década de los 70. El arquitecto e investigador Jaime Garrido propone que su reconstrucción y lamenta que Rafael Moneo no haya dispuesto así en el proyecto de reforma del Ayuntamiento y su entorno. Sin embargo, está convencido de que aún se puede introducir y defiende que sería la opción más acertada.

Antigua estación del ferrocarril – El símbolo del inicio del vínculo con Ourense

La antigua estación del ferrocarril, estrenada en 1881 tiene un importante significado al ser el símbolo de la primera salida al mar para Ourense y de su conexión con Vigo. El hermanamiento se reflejó enlazando sus iniciales -V y O- en la parte más alta de la fachada de este inmueble proyectado por el ingeniero Javier Boquerín. Declarada monumento a conservar, cuando se derribó el edificio (2001) la fachada fue desmontada y sus piedras numeradas se acumularon en una finca en Redondela a la espera de un destino. Jaime Garrido reclama su recuperación y propone su integración en el proyecto de la nueva estación.

El asilo de las Hermanas de los Ancianos Desamparados – Una fachada para recordar un destacado complejo neogótico

Al investigador y arquitecto Jaime Garrido le resulta insuficiente que solo se conserve la fachada de la iglesia de las Hermanas de los Ancianos Desamparados en el proyecto del barrio del cura. Considera que el en el resto del complejo, de arquitectura neogótica con pinceladas de romántico y barroco, hay más elementos dignos de conservar. Destaca la iglesia y los cuerpos laterales. Consciente de que ya no hay marcha atrás en esta decisión, lamenta que se haya “eludido la recuperación de todo lo que se debería haber conservado y solo vaya a quedar un recuerdo a través de la fachada”.

Casa de Lorenzo Rodríguez – Rehabilitaciones que se han enfrentado a la crisis

El arquitecto Jaime Garrido pone la Casa de Lorenzo Rodríguez como ejemplo de edificios cuyos propietarios tienen intención de restaurar pero que han permanecido cerrados a la espera de que volviera a fluir el crédito. Arquitectos vigueses han rescatado el proyecto original (1893) de Jenaro de la Fuente para este edificio ubicado en plena Porta do Sol. Garrido señala que la crisis ha dejado a muchos inmuebles destacados en similares circunstancias y destaca el que hace esquina entre Urzáiz y la Bajada de la estación, cuyo dueño preveía recuperar la galería, o el que firma Jenaro de la Fuente en la confluencia de Urzáiz y Vázquez Varela.

ENCUESTA DEL FARO DE VIGO
http://mas.farodevigo.es/canales/opiniones/legado_arquitectonico_vigo

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